Cómic reseña: "Che, vida de Ernesto Ché Guevara" de H.G. Oesterheld, Alberto Breccia y Enrique Breccia

Hoy reseña de "Che, vida de Ernesto Ché Guevara" de Hector Oesterheld y Alberto Breccia y Enrique Breccia. Cualquier obra que aglutinase los nombres que aquí se suman, debería ser considerada prácticamente como de obligada lectura para los aficionados al tebeo.

"Che, vida de Ernesto Ché Guevara" de Hector Germán Oesterheld, Alberto y Enrique Breccia

Una suma de talentos indiscutible que ratifica con su lectura la pertinencia no solo de sus nombres como colosos de la historieta, sino la perdurabilidad de su ética y la capacidad del arte como herramienta de crítica y alzamiento social. Lo primero a destacar es sin duda la finura, solidez e inteligencia de una escritura compleja y al tiempo fluida de la mano de Oesterheld, capaz de desarrollar con un texto entre literario y periodístico casi una suerte de poesía documentalista. Mezcla diferentes puntos de vista desde los que aproximarse a una figura capital del siglo XX para latinoamérica, pero en su romántica visión olvida convenientemente los claroscuros de un hombre con terribles inclinaciones (homófobo, racista, confeso asesino y misógino con tintes de maltratador machista; el ejemplo palmario es el campo de trabajo de Guanahacabibes para homosexuales -a los que consideraba contrarios a su ética revolucionaria- que Guevara fundó en 1960 presidido por un letrero que -al estilo de Auschwitz- afirmaba: «El trabajo os hará hombres». El resultado de dicho campo fueron torturas, suicidios y ejecuciones).

De este modo nos intercala información sobre la génesis del hombre y nos plasma el paso a leyenda del Ché, en una jugada maestra que debemos al editor de la obra, responsable final de mezclar las dos facetas ilustradas por los Breccia padre e hijo respectivamente. De este modo Alberto, con un realismo detallista cálido y cercano consigue aportar toda la información necesaria para ubicar al Ché en su forja personal, en su camino hacia el "nuevo hombre" en el que quiso ver convertido a todo hijo de su tiempo.

Por su parte, Enrique traduce en un primer trabajo portentoso, equidistante pero a la altura del paterno, todo el carácter pesadillesco de la vida en la jungla, la lucha armada y agazapada en la naturaleza, donde el Ché se va tornando en icono de sí mismo y los enemigos en un rostro anónimo e implacable. El empleo de las masas de negro y los contrastes en la luz se acompañan de textos reducidos y diálogos concisos, dejando a las viñetas deslizarse hacia un expresionismo muralista impactante. Un ejercicio de potencia visual que se entrevera y distingue de la aportación del padre, complementándose ambos con simbiótica perfección y dando lugar a una obra robusta, rica y emocionante que consigue mostrar multitud de facetas artísticas.

La edición, corregida y completa de la argentina Doedytores, amplía con interesantes textos a modo de prólogo y extras finales un trabajo soberbio que soporta relecturas y que en su narrativa y puesta en escena demuestra su perenne modernidad. 

Publicar un comentario

0 Comentarios